El Molinón recibió un apercibimiento de cierre, en el pasado partido contra la Ponferradina, porque una botella de plástico, con líquido dentro y el tapón puesto, impactó en un colegiado cuando se dirigían al túnel de vestuarios. Esto puede ser comprensible.
Pero en el Real Sporting - Elche, el árbitro Paradas Romero regoje en el acta que le cayó en la cabeza un caramelo y varias bolas de papel

. Por esta razón, aunque parezca irrisoria, se estudiará el cierre de nuestro estadio, por segunda vez en su centenaria historia.