Menos mal que la Ley Concursal en la que está sumergida el Real Sporting de Gijón iba a servir para sanear las cuentas del club, porque los que llevan el proceso parecen aún más ladrones que los Fernández, Amado & Cía. La primera decisión los administradores concursales fue hacer una inutil regulación de empleo que le salió muy cara al club en concepto de indemnizaciones. Claro está, la lacra que consume a este club en la más absoluta miseria y que tiene los sueldos más altos del club, fue la que ordenó los despidos, echando del club a la gente que le molestaba, bajo el consentimiento del juez Antón Guijarro.
Para la concursal nos estaba supervisando Price Waterhouse, una prestigiosa casa de abogados, pero un capricho de Fernández los quitó del medio y puso al que hundió al Oviedo, Celso González al mando del proceso Concursal. Quitar de un plumazo a Price Waterhouse costó de nuevo una millonada de dinero y contratar los servicios de Legalia, costará al club unos 500.000 euros.
Y ahora ya se conocen con esactitud las vergonzosas minutas que van a cobrar los administradores concursales por cuatro papeleos, un total de 962.448,01 euros, y también permitido por el juez Antón Guijarro.
Las cosas se siguen haciendo igual de mal desde dentro del club, pero es los que vienen a arreglarlo lo hacen aún peor. No se donde iremos a parar.