El colegiado vasco anuló un gol a los rojiblancos, por una supuesta carga de Ismael, y expulsó a Pablo Álvarez de forma muy rigurosa Arthuro adelantó a los gijoneses y Merino empató tras el descanso.
El Sporting ofreció una imagen bien distinta en el Colombino. Su juego agradó, pero los rojiblancos se encontraron con el vasco Orueta en el camino que conduce al triunfo. El trencilla bilbaíno, con extraños precedentes en sus encuentros con los gijoneses, anuló un gol legal a Ismael y expulsó rigurosamente a Pablo Álvarez. Y eso, claro, complicó las cosas al equipo de Marcelino en la fase final del partido.
El Sporting dominó el partido desde el inicio, con contundencia y autoridad. La defensa gijonesa se imponía con solidez y el centro del campo recuperaba con relativa facilidad el balón, para buscar mucho el disparo desde donde fuera y así tratar de sorprender a Luque, sustituto de Toño, que ayer mismo fue traspasado al Racing, por lo que quedó de suplente. El Sporting daba sensación de peligro y muestras de que se podía llevar el partido. El equipo no se parecía en nada al del segundo tiempo de Tarragona, ni al que decepcionó con impotencia frente al Alavés.
El Recreativo estaba a merced de los rojiblancos, que llegaban una y otra vez al área rival. Sólo faltaba afinar el punto de mira o haber elegido soluciones de disparo con menos precipitación. Se veía que el gol tenía que llegar. Y llegó, aunque tardó. Fue a diez minutos del descanso, cuando Arthuro remató un saque de esquina lanzado por Juan. Esta vez la estrategia dio buen resultado.
El conjunto onubense despertó con el tanto del brasileño, pero sólo en dos acercamientos, no exentos de peligro, en los que la zaga rojiblanca mostró su contundencia.
Un equipo práctico
En este primer tiempo, el Sporting fue un equipo práctico, al que sólo le faltó el acierto que echa de menos su entrenador.
En el descanso, Hernández cambió las bandas para buscar más profundidad. Y lo consiguió una vez, que fue la que le sirvió para empatar. Una pérdida de balón acabó en un rechace hacia la zona de Benítez, quien centró al lado opuesto del área, donde se incorporó el lateral Merino, por primera vez en el partido. Desmarcado, con la zaga gijonesa descolocada por el balón perdido, disparó con dureza y estableció el 1-1 en el marcador.
Con el tanto, el Recreativo buscó más fórmulas de llegada, pero apenas las encontraba, porque la defensa rojiblanca se mostraba firme. Los delanteros locales tenían más ímpetu que sentido en su juego. Para frenarlo, Marcelino dio entrada a Borreguero, con la intención de asegurar más el control del balón en el centro del campo. Y consiguió su objetivo, porque, con el apoyo de Samuel, la parcela central fue más de los gijoneses.
Pese al equilibrio que parecía haber en todo, la sensación de peligro estaba en el Sporting. En una internada por la banda derecha, el centro de Sastre sorprendió a la defensa local, con remate de Pablo Álvarez, que se estrelló en el larguero. En el rechace, Ismael alojó el balón en el fondo de la portería, pero Orueta anuló la jugada, por supuesto empujón del navarro. Una decisión arbitral difícil de entender.
Marcelino llamó a Calandria, pero en el momento del relevo se produjo un rebote que dio en la parte superior del brazo de Pablo Álvarez. Por indicación del auxiliar, el 'gallego' vio la segunda tarjeta, en una decisión absurda. El técnico rojiblanco paralizó el cambió para dar entrada a Gerardo, con la intención de ganar rapidez en la banda derecha. Poco después fue Calandria el que entró por el goleador Arthuro.
El Recreativo quiso aprovechar la superioridad numérica con la incorporación del delantero Gastón Casas por el defensa Iker Begoña. El conjunto onubense abusó de los balones colgados al área gijonesa, zona en la que había superioridad de los zagueros rojiblancos, bien colocados y con un práctico sentido de la anticipación.
Pese a la desventaja numérica, el Sporting dispuso de una buena oportunidad ofensiva, en un excelente cambio de ritmo de Calandria, que no encontró apoyos para culminar la jugada.
El empate final puede considerarse un resultado justo, porque si el Sporting fue mejor en el primer tiempo, el Recreativo reaccionó tras el descanso, si bien contó con la inestimable ayuda arbitral en dos jugadas que fueron clave en el desarrollo de la última fase del encuentro.
Crónica de El Comercio